jueves, marzo 13, 2014

13 de marzo: a un año del papado de Francisco, jesuita franciscano

13 de marzo de 2013. Aquel momento que fue una bisagra.
No solo en la historia de la Iglesia, sino en la de muchas personas que seguíamos con interés el Cónclave.Los datos acerca de como llegó al Ministerio Petrino, forman parte de la historia. Que sea un connacional, es anecdótico. No menor, pero tampoco central, en este reverdecer. No solo de la Iglesia Católica, sino de todas las personas de buena voluntad, con ganas de ejercitar sus creencias trascendentes, pero a través de instituciones humanas.

Sin mirar las estadísticas, creo que infinidad de iglesias, y de diversos credos, han aumentado su número de feligreses, pero ante todo con una disposición renovada: la de ser todos parte de una humanidad que avanza caminando, y juntos. Mirando para todos los costados, sin dejar de lado los problemas que nos acosan.

Es difícil hacer una síntesis, sobre el tiempo que nos toca vivir, porque en toda reseña, quedan cosas sin decir. Pero Francisco y su capacidad de gobierno y oración, me hacen pensar que algo así debió vivir Europa en la posguerra, cuando personas como De Gasperi, Adenauer, Schuman y Monnet sentaban las bases de un acuerdo entre países otrora rivales para dar lugar a la Unión Europea. Seres excepcionales, que percibieron la importancia de aunar criterios para salvar a Europa del desastre.
De algún modo, Francisco tiene esa mirada aguda, la de un escudriñador, excelente capitán de tormentas. Un hombre conectado con su Superior Divino, como también con toda su tripulación.
El ha hecho posible, que desde el 13 de marzo de 2013, la vida tenga un mejor horizonte. Que por cierto nos involucra a todos y cada uno de nosotros ().
Nobleza obliga, hay que agradecerle a Monseñor Quarracino, cuando rescató al por entonces P. Bergoglio de Córdoba, y lo nombró Obispo Auxiliar de Bs.As. en 1992.
Un lustro mas tarde, lo designaría Arzobispo Coadjutor. Toda una rareza, que posibilitó consolidar el trabajo de Jorge Bergoglio. Quarracino captó la fortaleza del jesuita, y vio en el a un hombre de oración y gobierno. Y no se equivocó!
Luego vendrían hechos diversos: cómo cuando Bergoglio debió reemplazar al relator general de un concilio ecuménico, al arzobispo de Nueva York, Edward Egan, ya que este debió regresar a su sede para asistir a un homenaje a las víctimas del atentado de 11 de septiembre de 2001.
Causó tal impresión el relato de Bergoglio, que resultó “el más votado entre los 252 padres sinodales de 118 países para integrar el consejo post sinodal en representación del continente americano.
Luego vendría el desgranamiento de la sociedad argentina en diciembre de 2001, donde reinó la incertidumbre generalizada. Bergoglio a la cabeza de la Iglesia Argentina, hizo un trabajo silencioso, e importante a favor de los sectores mas postergados. Aunque claramente, no se viese reflejado en nuestros medios locales.

Más tarde, participaría del Cónclave de 2005, donde fue el cardenales mas votado, después del Cardenal Ratzinger.
En 2007, tuvo lugar la V Conferencia del CELAM, celebrada en Aparecida, Brasil.
Allí se reunieron por espacio de tres semanas, pastores y laicos de Latinoamérica y el Caribe. Y en la difícil tarea de redactar el Documento final, estuvo el buen Jorge Bergoglio. Cuentan que pasaba por cada grupo de reflexión y conversando, les decía: “cuando den una opinión, piensen primero en sus comunidades, aquellas que presiden”.
Buscaba un documento veramente pastoral.
Por eso lo conoce al pie de la letra, ya que estuvo pendiente de su compilación (tarea árida si las hay), como para que no fuese un cortar y pegar de fragmentos, sino para darle cohesión, unicidad, y evitar que algunas reflexiones naufragasen.
No en vano, suele recomendarlo a diestra y siniestra.

Finalmente, el 23 de febrero de 2013, el Papa Benedicto XVI, en uno de sus últimos actos de gobierno, nombró Miembros de la Pontificia Comisión para América Latina al Cardenal Jorge Mario Bergoglio, Arzobispo de Buenos Aires, Argentina, y a Mons. Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, Arzobispo de Yucatán, México. Todo un signo, como para dar algunas pistas al Cónclave que se iniciaría días mas tarde.

Todo lo que ha hecho, y como nos ha cambiado, desde Roma hasta los confines de la Tierra. Empezando por casa. La tarea recién comienza.

Pero, al igual que en Aparecida: ¡Lo mejor está por venir!

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