lunes, marzo 02, 2009

De médicos y recetas magistrales!

Comparto jugoso relato de Fernandito Terreno, basado en una historia verídica sobre la relación de pacientes y medicamentos.
Fernando habla de Olga, quien fuera su suegra:

Pasó buena parte de su vida bajo los efectos de generosas dosis de fármacos diversos, todos debidamente recetados.
Hasta un día, allá por 1990, en que por esas cosas inexplicables de la vida, a mi esposa se le ocurrió llevarla a una consulta con un muy buen gerontólogo del Hospital Italiano, el doctor Kaplan.
Este (con el acuerdo de ella y de sus hijas), resolvió un tratamiento paulatino de retiro de las medicaciones y al cabo de un tiempo casi no tomaba nada. Y lo que es mucho mejor, le permitió vivir bien los últimos 16 años de su vida, disfrutar de y enseñar a sus nietos desde las tablas hasta la gramática y la lectura. Y a nosotros, discutir y cambiar opiniones sobre política y otros temas, y gozar viendo su gran inteligencia, humor y fina intuición para desenmascarar "operaciones" de prensa y fabricación o reciclado de candidatos.

Pero, por eso de que "la cabra tira al monte", cada tanto sentía como un vacío por la falta de sus pastillas y buscaba sustitutos.
Se paseaba al borde de la tentación de mandarse algún suplemento vitamínico, o de minerales con aminoácidos, o una mezcla de omega 3 con lactobacilus pirulito o lo que sea.
Así fue directo a una consulta con Kaplan para pedirle por favor que le recetara un antioxidante, que era a su criterio una necesidad imperiosa de su organismo.
En vano luchó Kaplan con su discurso contra los argumentos de Olga, hasta que terminó dándose por vencido.
La rendición consistió en que además de recomendarlo le hiciera una receta con membrete, firma y sello, para que lo adquiriera en la farmacia de la Obra Social con descuento.

Así lo hizo, dobló el papel, se lo entregó y la despidió acompañándola hasta la puerta.
La Olga, desconfiada y curiosa caminó veinte metros y abrió la receta; pero ya era tarde.

Con letra firme y resuelta había escrito:
Bardahl, 1 litro.

1 comentario:

Fernando Terreno dijo...

Hola Quique:
¡Qué sorpresa me llevo al pasar por tu blog! Me siento muy honrado, así que ya mismo voy a tomarme unas pastillas contra la hinchazón...
Gracias
Fernando