lunes, febrero 09, 2009

Exquisitos rincones de Bs.As.


Extraído de El Arca Digital

El Palacio Sarmiento, denominado así desde 1961, es uno de los más grandes monumentos arquitectónicos de Buenos Aires del Siglo XIX. Fue concebido originalmente como una escuela para educar a setecientas niñas que debería llevar el nombre de Petronila Rodríguez, una dama de la sociedad porteña de la época, que donó el predio en el que fue construido en 1885.
Estuvo siempre al servicio de la educación argentina. Al cumplirse en 1961 el 73° aniversario de la muerte de Domingo Faustino Sarmiento, la entonces directora del Consejo Nacional de Educación, profesora Clotilde Sabattini, dispuso que se le diera el nombre del prócer sanjuanino, aunque se lo sigue llamando Palacio Pizzurno. Con ese nombre se designó a la breve calle de una sola cuadra, del 901 al 999, puesto en honor de tres hermanos, los maestros Pablo Antonio, Juan Tomás y Carlos Higinio Pizzurno.

Nació para ser una escuela

Doña Petronila Rodríguez de Rojas (1815-1882), era descendiente de don Nicolás Rodríguez Peña. Su padre, Juan Antonio Rodríguez, inmigrante español, había peleado en las Invasiones Inglesas y participado del Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810. Fue la heredera de las cuatro manzanas que la familia poseía en la zona céntrica de Buenos Aires, un predio de 3.150 metros, delimitado por las calles Córdoba, Callao, Montevideo y Marcelo T. de Alvear. Por testamento la benefactora ordenaba la construcción de un templo - el que sería más tarde la actual Iglesia del Carmen - un colegio de la Orden de las Siervas de Jesús Sacramentado y un asilo, ambos anexos a la Iglesia, más la creación de una escuela para setecientas niñas, -"que funcionaría en un edificio de tres pisos y debería tener un museo, una biblioteca, diez aulas de clase, dos para dibujo y labores y dos anfiteatros para las lecciones de ciencia y de música".

El legado más importante

Según el censo municipal de la época, se trató del legado más importante hecho hasta ese momento a la ciudad de Buenos Aires. La única condición impuesta por la benefactora era que la escuela llevara su nombre. A pesar de estas intenciones, el Palacio funcionó brevemente como escuela. El edificio le fue adjudicado provisoriamente a los Tribunales de Buenos Aires, entre 1886 y 1887, hasta tanto se concluía la construcción definitiva del Palacio de Justicia frente a la Plaza Lavalle. La escuela pensada por Petronila Rodríguez de Rojas, fue trasladada a una casona frente a la Plaza del Carmen. De allí pasó a la esquina de Junín y Paraguay y desde 1894 a 1903, por un breve lapso volvió a su lugar de origen, hasta desaparecer definitivamente en ese año, cuando se estableció allí el Consejo Nacional de Educación. Recién en 1934 una escuela porteña fue denominada Petronila Rodríguez; es la que se encuentra en la calle Andonaegui 1532 del barrio de Parque Chas.
Un toque germánico

La imponente construcción deslumbró a la sociedad porteña de fines de siglo. El edificio original fue diseñado por los arquitectos argentinos, los hermanos Carlos y Hans Altgelt. Carlos, de gran prestigio en la construcción de edificios escolares, había completado sus estudios en Berlín; de ahí los toques germánicos que agregó al edificio de estilo español. Lo decoró con cariátides, atlantes y figuras alegóricas que eran usuales en su tiempo -aún se ven las figuras femeninas que representan las Ciencias y las Artes y la Fuerza de la Paz. En los balcones del piso alto se destacan las alegorías del Río de la Plata y de los Andes, con tridentes y diadema de cristal traídos de Europa. El cuerpo central del edificio, de tres pisos - tal como lo indicara su testadora -estaba destinado al museo y la biblioteca escolar, y el ala izquierda, a la escuela. El sector escolar, se distribuía entre diez salones de clases para enseñanza general, dos de dibujo y de labores y dos anfiteatros destinados para las clases de física, química, historia natural y música. También tenía bibliotecas especiales, aisladas por guardarropas, para evitar los ruidos provenientes del exterior.

Al servicio de la educación argentina


Desde 1903 hasta 1978 el Palacio Pizzurno fue sede del Consejo Nacional de Educación. Disuelto con motivo de la transferencia de las escuelas nacionales a las provincias, reagrupó entonces a la mayoría de las dependencias del Ministerio que habían ocupado edificios públicos de la zona. Desde entonces y con diversas denominaciones (Justicia e Instrucción Pública, Educación y Justicia, Cultura y Educación), el hoy Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, funciona en el mismo lugar, cumpliendo el destino educativo que Petronila Rodríguez le había asignado.

Remodelación de 1980


Desde su instalación en la calle Pizzurno, el Palacio sufrió varias reconstrucciones que incluyeron también la compra de propiedades cercanas y la restauración y ampliación para albergar a todas las oficinas. La Resolución ministerial de 1979, firmada por el Ministro de Cultura y Educación, Juan Rafael Llerena Amadeo, aprobó un Anteproyecto General por el cual se autorizaba la remodelación de la Sede del Ministerio de Cultura y Educación, ex Consejo Nacional de Educación. Se llevó a cabo en 1980 y estuvo dirigida por el arquitecto Félix Ruiz Martínez. Incluía a la totalidad de los inmuebles adquiridos, más el subsuelo de la calle Pizzurno y la Plaza Paseo de los Maestros, también propiedad del Ministerio, para dar solución al problema del estacionamiento. El proyecto de remodelación interior lo dotó de las condiciones arquitectónicas y técnicas necesarias para el adecuado funcionamiento del nuevo destino, con espacios destinados a reuniones, seminarios, talleres y actos. Los cuatro salones más importantes del actual Ministerio, evocan hoy, a las destacadas educadoras argentinas Luz Vieyra Méndez y Rosario Vera Peñaloza; al ministro Luis MacKay y al escritor Leopoldo Marechal. El edificio alberga también los valiosos tesoros culturales de la Biblioteca Nacional de Maestros creada por Sarmiento en 1870, el Centro Nacional de Información Documental Educativa y una valiosa Pinacoteca.

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