miércoles, diciembre 22, 2010

Asomar

Luego de un largo proceso,
quizá fruto del beso del azar,
se produce la magia
aquella de alumbrar.

No siempre es sencillo,
menos lineal,
desde el comienzo, uno nunca sabe
donde irá a parar.

Como serán las personas,
que harán de su vida,
he allí, el misterio insondable,
la pregunta final.

Se repite anualmente,
unos lo miran, otros lo viven,
pero, es un buen momento,
pa tuitos por igual.

Hay que dejarse llevar,
elegir bien el lugar,
no morfar tanto
y permitirse reflexionar.

Pensemos que cazzo hubiese pasado
sin aquel muchacho,
que siglos atrás,
se animó a regalarnos la divinidá.

No es fácil, mirarlo con nuestros ojos
quitemonos la estrechez,
liberemos las anteojeras,
eso nos propone El.

No basta con los ojos,
nos pide algo mas,
no es plata, sino sencillez
y entrega de corazón.

Si algo de esto hacemos,
una vez mas, vendrá a habitar(nos),
por eso decimos:
¡Feliz Natividad!

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